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Foto sabías que

Anni Albers en su estudio del Black Mountain College, 1937
Fotografía: Helen M. Post
Courtesy of the Western Regional Archives, State Archives of North Carolina

¿Sabías que...?

Anni Albers. El arte como exploración

El proyecto Didaktika ofrece a los visitantes ideas clave de las exposiciones a través de espacios educativos, actividades especiales y esta sección online bajo el epígrafe Sabías que...  

En ella se explica el relevante papel de la educación y las fuertes convicciones artísticas de Anni Albers (Berlín, 1899 — Orange, Connecticut, EE.UU., 1994).  

La escuela de la Bauhaus (Weimar, Dessau y Berlín, Alemania) y el Black Mountain College (Carolina del Norte, EE. UU.) fueron claves en la vida de Albers. Anni Albers asistió durante un corto espacio de tiempo a la Kunstgewerbeschule (Escuela de Artes Aplicadas), donde descubrió la producción de textiles, aquello que a continuación exploraría en profundidad en la Bauhaus. Después, en el Black Mountain, Albers pudo ampliar sus indagaciones y desarrollar una obra que renovó la concepción tradicional del arte textil, situándolo más allá de la práctica artesanal.

El afán de descubrimiento y la constante curiosidad por la experimentación con las técnicas y los materiales guiaron la práctica de Albers. La artista pudo potenciar estas cualidades a través de los numerosos viajes que emprendió, entre los que destacan sus recorridos por países latinoamericanos como Chile, México o Perú.  

La escuela de la Bauhaus (Alemania). Primer encuentro con los textiles

Albers estudió en la Escuela de Artes Aplicadas de Hamburgo (Kunstgewerbeschule) en el año 1920, pero terminó desilusionada con la enseñanza tradicional y buscó una formación más experimental. Cautivada por un folleto de la Bauhaus, un nuevo centro alemán de diseño y artes aplicadas ubicado en Weimar, decidió solicitar allí una plaza en 1922.

A pesar del carácter liberal que teóricamente definía a la Bauhaus, Albers tuvo que abrirse camino en un mundo de hombres. Walter Gropius, director de la institución, desaconsejaba que las mujeres asistieran a clases consideradas demasiado “físicas” (como la metalurgia o la carpintería). Debido a ello, Albers optó por los textiles, si bien, pese a todo, describió la Bauhaus como “una escuela innovadora que sabía que debíamos alejarnos del arte académico”.

Sus intereses no se correspondían por completo con el enfoque práctico e industrial de la Bauhaus, aunque la amplitud y libertad del currículo que proponía la escuela le permitieron desarrollar sus inquietudes artísticas:

“Lo que resultaba más apasionante de la Bauhaus era que no había ningún sistema de enseñanza aún establecido […] y sentías como si dependiese solo de ti; debías encontrar de algún modo tu manera de trabajar […]. Esta libertad es probablemente algo esencial que todo estudiante debería experimentar.”

Black Mountain College, EE. UU. El aprendizaje en comunidad

Tras el ascenso al poder del partido nazi en 1933, la Bauhaus se vio forzada a cerrar sus puertas, pues las autoridades consideraban la escuela como un nido de comunistas y liberales, una fuente de lo que denominaron arte degenerado. Tanto Anni como su marido, Josef Albers, profesor de la Bauhaus, fueron invitados aquel mismo año por Philip Johnson, comisario del Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, a ejercer la docencia en el Black Mountain College (Carolina del Norte, EE. UU). Esta pequeña escuela experimental de arte había sido fundada por Andrew Rice y Theodore Dreier, profesores del Rollins College (Florida) que, frustrados con el sistema tradicional de enseñanza, decidieron abrir un centro propio donde ofrecerían una educación artística interdisciplinaria basada en principios de comunidad y colaboración. Las artes plásticas eran la base del plan de estudios. Los estudiantes vivían juntos y participaban en el mantenimiento y desarrollo de las infraestructuras (como los jardines o los huertos). Se priorizaba la práctica sobre la teoría y se estimulaba a los alumnos, tanto como a los profesores, a experimentar con nuevos métodos y técnicas. Otros creadores que también se sintieron atraídos por la libertad que ofrecía el Black Mountain y enseñaron en la institución fueron el coreógrafo Merce Cunningham (que constituyó allí su propia compañía de danza), el músico John Cage y el artista Willem de Kooning.

Recordando su experiencia en el Black Mountain, Albers comentó:

“Resultó ser un lugar muy interesante porque nos dio la libertad de construir por nosotros mismos […]. Yo organicé un taller de textiles y me dediqué a la educación y a desarrollar mis propias técnicas de enseñanza.”

Descubriendo los textiles. Las colgaduras

El proceso creativo de Anni Albers constituyó una exploración constante, marcada por una serie de descubrimientos. En la Bauhaus se adentró en el mundo de los textiles, mientras que, años más tarde, en EE. UU., descubriría el potencial del grabado.

Albers se matriculó en 1922 en el taller de textiles de la Bauhaus. En aquella época, según explicaba la propia artista, “el tema textil no se consideraba una materia específica, sino más bien una herramienta”.

En una ocasión, la artista afirmó: “Creo que en parte mi manera de abordar hoy la práctica textil consiste en sentarme, con mucha libertad, e indagar a ver qué sucedería si doblo esto, giro lo otro, etc”. Tras haber adquirido conocimientos sobre los procesos de teñido y el funcionamiento de los telares, Albers estudió el potencial estético e industrial de los tejidos. Esa búsqueda desembocó en la realización de sus primeras “colgaduras”.

La artista desarrolló un método de producción sistemático y organizado en el que los textiles podían fabricarse en gran cantidad. En sus colgaduras aparecían módulos que se repetían, rotaban o se entrelazaban siguiendo reglas geométricas. Albers escogía una figura —una de sus favoritas era el triángulo— y la repetía hasta lograr la composición final deseada. Además, sobre ese primer tejido base, Albers podía tejer una nueva trama secundaria, o más, creando distintas capas y volúmenes, lo que confería a la pieza diferentes densidades. La observación de la obra de Paul Klee (1879─1940), que ejercía como profesor en la Bauhaus cuando Albers era estudiante y fue responsable del taller textil durante algunos años, influyó de manera esencial en la manera de trabajar de la artista.

Experimentando con nuevas técnicas y materiales. Las texturas

En 1929, por encargo del arquitecto Hannes Meyer (entonces director de la Bauhaus), Albers diseñó una colgadura para cubrir un muro del nuevo auditorio de la Allgemeinen Deutschen Gewerkschaftsbundes Schule en Bernau (Alemania), empleando un material sintético parecido al celofán. Este tejido tenía dos lados que servían a dos objetivos distintos: uno absorbía el sonido y el otro reflejaba la luz. En esta época, comenzaba a ser conocido el trabajo de Albers y sus obras se fueron mostrando poco a poco en Berlín, su ciudad natal.

Al llegar al Black Mountain College en noviembre de 1933, Albers dispuso de muy pocos materiales, ya que muchos de los que había llevado allí procedentes de Europa se dañaron en el viaje y, como la escuela se encontraba en medio del campo, tenía escasos recursos al alcance de su mano. Esta situación, unida a su innata curiosidad, la encaminó a experimentar con el uso de nuevos materiales vegetales, como el yute, el cáñamo, las hojas de eucalipto, el maiz, la yerba e industriales como el hilo de rosca metálico, con los que descubrió diferentes texturas. Creando obras con combinaciones únicas.

Adentrándose en el grabado

En 1963, cuando los Albers vivían en New Haven, Connecticut (EE. UU.), Anni dio sus primeros pasos en el ámbito del grabado. La artista no tardó en descubrir que esta técnica le permitía una vía de expresión más rápida o, como ella misma afirmó, más libre:

"El gran cambio sucedió cuando invitaron a mi marido, Josef Albers, a trabajar en la imprenta Tamarind Lithography, en Los Ángeles […]. June Wayne, director de la imprenta, me instó a que realizara yo misma una litografía. Descubrí cómo, en la litografía, la imagen de los hilos podía reflejar una libertad que jamás hubiese podido imaginar."

Aquel año realizó dos grabados en el taller y, cuando regresó a New Haven, creó otros dos. En 1964, June Wayne la invitó a ser miembro de Tamarind y la artista produjo su serie Relaciones de líneas (Line Involvements).

A estas primeras series litográficas, que toman el hilo y sus formas como punto de partida conceptual, siguieron grabados con distintas capas de varias tintas, que, cuando se mezclaban con ácidos, generaban coloridas transparencias y daban lugar a ilusiones ópticas (como la de tridimensionalidad). La posibilidad de producir en serie este tipo de obras complació a la artista, quien desde entonces y hasta 1984 se centró exclusivamente en el grabado, dejando atrás los textiles definitivamente.

Actividades

Charla sobre Anni Albers

Charla sobre Anni Albers

Miércoles, 4 de octubre

Nicholas Fox Weber, director de la Josef and Anni Albers Foundation, disertará sobre la vida y obra de Anni Albers. Weber, quien ha estado cerca de Anni Albers durante más de veinte años, la presentará como una artista comprometida e interesante, pionera en su original abordaje de los textiles y el grabado, valiente y osada en su elecciones personales. Mujer íntegra, artífice de un estilo propio y poseedora de un humor que corría parejas con su atrevida inteligencia, Albers aparece en esta charla como una de las personas más intrépidas del siglo pasado, alguien a quien vale la pena conocer.

Más información

Reflexiones compartidas

Reflexiones compartidas

Descubre las últimas exposiciones, los entresijos del montaje y otras curiosidades de cada muestra en estas visitas únicas realizadas por profesionales del Museo.

Visión curatorial 
Miércoles 25 de octubre. Manuel Cirauqui, Comisario de la exposición
Conceptos Clave
Miércoles 8 de noviembre. Luz Maguregui. Coordinadora de Educación 

*Patrocina Fundación Vizcaína Aguirre.

Más información

Taller de diseño de joyas

Taller de diseño de joyas [+18]

Martes y jueves, 7 y 9 de noviembre

Anni Albers conoció en la Black Mountain College, una escuela experimental de arte donde enseñó varios años, al estudiante Alexander Reed y juntos crearon una colección de joyas anti-lujo con materiales inusuales como clips de papel, horquillas o tuercas. Descubre con la diseñadora Matxalen Krug el empleo de objetos de uso doméstico en aquel diseño de los años 40, y su interpretación en el diseño actual, en este taller de varias sesiones de duración.  

Lugar y hora: Espacio educativo, 18:30–20:00 h. 

Más información

Taller de experimentación con textiles [+18]

Taller de experimentación con textiles [+18]

Sábado, 25 de noviembre

¿Quieres descubrir cómo trabajaba Anni Albers con los materiales? ¿Cómo experimentaba con el hilo metálico, o el yute para crear sus extraordinarios tejidos pictóricos o los murales colgantes? Participa en este exclusivo taller dirigido por la artista y experta Teresa Lanceta.  

Lugar y hora: Zero Espazioa, 10:30–13:30 h. 

Más información

Visita comentada con la artista Teresa Lanceta

Visita comentada con la artista Teresa Lanceta

Sábado, 25 de noviembre

La artista Teresa Lanceta interpreta una selección de obras de la exposición Anni Albers: tocar la vista en un recorrido de 1 hora de duración.   

Punto de encuentro y hora: Zero Espazioa, 18:00–19:00 h. 

Más información

Recursos

Audioguía y guías adaptadas

Audioguía y guías adaptadas

Las audioguías, disponibles con la entrada al Museo, permiten ampliar información sobre las obras de cada exposición.

Consulte en Información la disponibilidad de audio/video guías para personas con discapacidad cognitiva, auditiva y/o visual.  

Más información

visitas-expres

Visitas Exprés

Breves visitas gratuitas que facilitan la transmisión de los contenidos artísticos de una forma concreta y dinámica. Consulta los temas, idiomas y los puntos de encuentro en el Mostrador de Información.

Horario: de martes a viernes, a las 17:00 h; sábados y domingos 12:30 y 13:30 h. No disponible en festivos, excepto domingos. Duración: 30 min
Entradas: actividad gratuita con la entrada al Museo. Plazas limitadas (mínimo 5; máximo 20 personas, sin reserva previa por orden de llegada)

Más información

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